10 consejos para mantener la pureza

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Dios es santo y quiere que sus hijos vivan en santidad. Él es un Dios de orden y tiene cada cosa en su lugar y diseña cada tiempo para que las situaciones sucedan en un momento preciso. Él creó cada cosa con un propósito, no se equivocó; creó el sexo antes de que el pecado entrara en el paraíso y vio que era bueno, creó al hombre y a la mujer como seres sexuales, sin embargo puso límites y éstos se encuentran en el matrimonio. El plan perfecto de Dios es que mientras seamos solteras no tengamos relaciones sexuales, sin embargo el cuidar la pureza también incluye a las casadas.

 

Como seres sexuales Dios nos hizo diferentes a los hombres, con partes únicas y especiales, tenemos un sistema  hormonal que nos hace reaccionar con sensaciones y estímulos que nos recuerda una y otra vez que somos mujeres vivas y perfectas a los ojos de Dios. Entender esto puede ayudarte a vencer más fácilmente las tentaciones y comprender que no toda sensación o tentación es pecado y que unida a Dios podrás mantenerte pura.

 

Dios demanda de sus hijas santidad, ya sea que estén casadas o solteras y quizá podrás pensar:  ¡qué fácil para las casadas! pero no es así, aún las casadas tienen que cuidar su pureza, además de responsabilidades y retos que enfrentar.

 

A continuación te comparto 10 consejos prácticos para mantener tu pureza sexual:

 

1.- Cree en la verdad de Dios y no escuches las mentiras de satanás, pues éste miente, esa es su naturaleza y cada día tratará de bombardearte con pensamientos haciéndote creer que está bien dejarte llevar por tus deseos, sensaciones e impulsos, que no pasa nada si como soltera tienes relaciones sexuales o el auto satisfacerte, porque es una necesidad de tu cuerpo... son mentiras! Decide creer y escuchar a Dios que te ama y quiere cuidarte, y al pedirte ser pura dice que la recompensa será grande. Lee con detenimiento las siguientes escrituras: 1a. Corintios 6:13, Efesios 5:3, Colosenses 3:5 y 1a. Tesalonicenses 4:3-8. Crea una convicción en base a estas escrituras, medítalas y si es preciso memorízalas, recuerda lo que dice el Salmo 119:11 «En mi corazón atesoro tus dichos para no pecar contra ti.». Dios quiere lo mejor para ti. Confía en Él, pon a prueba sus promesas, descubre que son verdaderas y dignas de confianza.

 

2.- Tu pasado no te define. Cada soltera que se convierte tiene antecedentes sexuales diferentes y al bautizarte prometiste ser célibe hasta que te cases, si ese es el plan de Dios. Y a veces lucharás con recuerdos del pasado, tal vez extrañes la compañía de un hombre o pienses que es muy difícil cumplir dicha promesa, quizá te sientas insegura o sola creyendo que al igual que antes necesitas de compañía. Pero recuerda que tu pasado no te define, eres una nueva creación (2 Cor. 5:17) Dios diseñó el tiempo preciso para salvarte y te dio su Espíritu para ayudarte a vencer cuando esos pensamientos y tentaciones lleguen a tu vida (2a. Timoteo 1:7).

 

3.- Tu pureza sexual es esencial para tu caminar con Dios. La pureza sexual no es una opción para un cristiano; es un requisito. La voluntad de Dios se centra en nuestro carácter y en la pureza moral mucho más que en nuestras circunstancias, tales como el trabajo y la educación: "Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; es decir, que os abstengáis de inmoralidad sexual" 1a.Tesalonicenses 4:3. Así que no comprometas por nada tu relación con Dios, ya que cuando estés siendo tentada puedes olvidar que es lo más importante, pero mantente alerta, unos minutos de placer no se comparan con una eternidad al lado de nuestro Señor. (2a Cor. 4:17, Hebreos 12:14)

 

4.- Sé consciente de que eres vulnerable a la inmoralidad sexual. No te engañes a ti misma pensando que nunca puede sucederte esto. "Por tanto, el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga" 1a.Corintios 10:12. Si piensas que nunca vas a caer sexualmente, entonces no estás tomando las precauciones para evitar que esto ocurra. Y te permitirás algunas cosas que pueden poner en riesgo tu pureza.

 

5.- Ten presente quién es el que está detrás de las tentaciones. Cuanto más involucrada estés en servir a Cristo, mayores serán los intereses de satanás en destruirte. El maligno quiere acabar contigo y usar tu vida como un mal ejemplo para los demás cristianos. Dios requiere que seamos instrumentos sagrados y puros para ser usados por Él (2a.Timoteo 2:20-21). Pero así como el maligno es poderoso para tentarnos, Dios es infinitamente más poderoso para librarnos, y nos ha dado en Cristo todos los recursos que necesitamos para vencer (2a. Pedro 1:3-4).

 

6.- Recuerda que tu cuerpo le pertenece a Dios, no a ti. Cuando te convertiste cuando confesaste a Cristo como Señor de tu vida, le entregaste a Dios todo tu ser, incluyendo tu cuerpo. Él pagó el precio más alto por ello: la sangre derramada del su amado Hijo! "Pues por precio habéis sido comprados; por tanto, glorificad a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios" 1a. Corintios 6:20.      

Por lo tanto Si tienes intimidad sexual con alguien fuera del matrimonio, entonces le estás robando a Dios y a la otra persona, puesto que él o ella le pertenece a Dios, no a ti. Ten cuidado con lo que haces con aquello que no te pertenece porque tendrás que rendir cuentas a su propietario.

«¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.» 1a. Corintios 6:19-20

 

7.- La pureza sexual comienza en la mente, no en el cuerpo. Cuidado con lo que expones a tu mente. "Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón [mente], pues de él mana la vida" Proverbios 4:23. Si estás en una dieta, evitas ir a los lugares donde venden la comida que más se te antoja si ésta te engorda, si lo haces tu resistencia se romperá. De igual manera si deseas abstenerte de la lujuria, no vayas a lugares que te inciten a ella, no veas películas y programas, ni leas cosas que estimulen la lujuria, tampoco alimentes pensamientos y fantasías románticas que puedan alimentar tus deseos sexuales. No le des comida chatarra a tu mente. Asegúrate  de que estás recibiendo nutrición espiritual.

 

Ya que Dios no quiere que tengas relaciones sexuales antes del matrimonio, del mismo modo Él no desea que hagas aquello que prepara tu cuerpo para el sexo prematrimonial. Existe una continuidad de contacto físico que comienza con cosas como sentarse juntos y tomarse de las manos, algo que consecuentemente se puede trasladar a las relaciones sexuales cuando ese puro toque de manos no para y continúan caricias o besos profundos y prolongados. Las Escrituras no especifican exactamente qué comportamiento "intermedio" es permisible, pero una cosa es cierta: la línea debe establecerse antes de que alguno de ustedes llegue a tener un estímulo sexual. Una vez que dejas que tu cuerpo cruce la línea, ni cuenta te darás ni te preocupará abandonar tus convicciones cristianas.

 

«El prudente ve el peligro y lo evita; el imprudente sigue adelante y sufre el daño.» Proverbios 22:3

 

Algunos cristianos le piden a Dios que proteja su pureza, para luego, de manera voluntaria, ponerse en situaciones de tentación y así, pasen a preguntarse por qué Dios no respondió a su oración. Sin importar qué tan fervientemente ores para no caer en la inmoralidad, caerás si continúas tomando decisiones que alimenten tu tentación hacia dicha inmoralidad. No permitas que tus elecciones socaven y anulen tus oraciones.

 

8.- Aprende a pensar a largo plazo, no a corto plazo. El sexo no solo es algo que hacemos — el sexo es algo que somos—. Está relacionado con el bienestar de toda  tu persona. Tener relaciones sexuales fuera del matrimonio es auto-destructivo en todos los sentidos. La pureza sexual es siempre lo mejor, no sólo para Dios y los demás, sino para ti. Dios tiene los mejores intereses en mente cuando te dice que no tengas relaciones sexuales antes del matrimonio.

Bueno o malo, siempre se cosecha lo que se siembra — siempre cosecharemos las consecuencias de nuestras elecciones—. "No os engañéis: Dios no puede ser burlado. Cada uno cosecha lo que siembra" Gálatas 6:7 RV. Las consecuencias de por vida de la impureza sexual son peores de lo que podemos imaginar. Las recompensas duraderas de la pureza sexual son mayores de lo que podemos imaginar.

 

9.-  Ten la seguridad de que Dios no te va a pedir que te abstengas de la impureza si fuera imposible obedecerlo. El sexo es algo de lo que todos pueden abstenerse —es un fuerte deseo, sí, pero nunca es una urgencia, nunca una necesidad—. "La gracia de Dios nos enseña a decir 'no' a la impiedad y a los deseos mundanos, y a vivir en este siglo, con autocontrol, vidas justas y piadosas". Tito 2:12. Así que tú puedes y debes recurrir a los recursos que Dios te da: el poder de la oración, los frutos del Espíritu Santo, su Palabra, la confesión, un propósito y decir "no" a las tentaciones.

 

10.- Sé urgente para limpiar tu corazón. Si has faltado en algunas de estas directrices, confiésalo, arrepiéntete e implementa un plan para prevenir a futuro. Cuando confiesas y te arrepientes de tus pecados, Dios te limpiará:

 

"Como dista el oriente del occidente, así hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones" (Salmo 103:12).

"Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad" (1 Juan 1:9).

 

Decide permanecer sexualmente pura. Necesitas más que buenas intenciones para mantener tu pureza, necesitas un plan. Busca ser abierta y recibir ayuda espiritual que te acompañe para fortalecer esta área en tu vida como soltera.

 

Vive de una manera tal en la que anheles escuchar a tu Señor decirte algún día: "Bien hecho". Honra a Dios viviendo en pureza sexual. Si lo haces, experimentarás sus bendiciones y recompensas no sólo hoy, mañana o dentro de diez años, sino por toda la eternidad.

 

Bendiciones,

Patricia Dueñas de Barrientos

Región Aragón