Cambio de edad

Cambio de edad
  • ¿Recuerdas cuando tenías 20 años y pensabas de una mujer de 40: “ya está grande”?
  • ¿O cuando podías hacer muchas cosas a la vez sin cansarte: salir a ejercitarte, ir a estudiar, al trabajo, recoger a los niños, las mil tareas de la casa, todo en el mismo día?
  • ¿Qué pasa por tu mente cuando vas descubriendo que el reloj de la vida avanza y te das cuenta que tu cuerpo no funciona como lo hacia cuando tenías 20 años?
  • ¿O cuando te das cuenta que empiezas a sentir los primeros síntomas de la menopausia?, que todas sabemos que eventualmente llegará, pero que nos toma por sorpresa.
  • ¿O cuando tu cuerpo y apariencia van cambiando? Ya no hay cintura, músculos firmes, abdomen plano, aparecen las primeras canas, las arrugas, etc. etc.

¿Has escuchado aquello que dicen de que lo más difícil de hacerse viejo es que cuando crees que ya lo sabes todo, se te empieza a olvidar?

Muchas mujeres consideran que ir ganando años o envejecer es el final de la vida o sienten miedo por la eminente pérdida de la juventud y empiezan a luchar con temas como depresión, cambios en su estado de ánimo, el deseo de verse joven a cualquier precio, o tal vez la búsqueda de aceptación entre personas más jóvenes, o tantas otras cosas que el mundo ofrece para “prolongar la juventud”.

¿Cuál es la perspectiva de Dios? ¿Qué piensa Dios de este tema?

 

Proverbios 20:29La gloria de los jóvenes es su fuerza, y la hermosura de los ancianos es su vejez”

 

Soy una mujer de 59 años y 27 siendo discípula. Muchas de esas preguntas pasaron por mi mente. Me dediqué al deporte de alto rendimiento, al trabajo, familia, etc.; como muchas de nosotras, un día normal estaba lleno de muchas actividades desde las 5:00 a.m. hasta las 10:00 p.m.

La menopausia llegó a los 43 y con ella el cambio físico. Me tomó por sorpresa. Para algunas, la menopausia es causa de una jubilosa celebración de la segunda mitad de vida; pero para la mayoría, significa el luto por la pérdida de los tiempos fértiles.

El término menopausia implica el cese de la menstruación, o del período. Es una etapa normal de la vida a través de la cual toda mujer pasará en algún momento entre los cuarenta y sesenta años. La pre-menopausia y la menopausia están caracterizadas por síntomas, los cuales pueden incluir cambios de humor, ira manifiesta, fatiga, sofocación e incluso leves ataques de pánico. Al sentir estos síntomas en nuestro cuerpo vienen temores que pueden controlarnos desatando más ansiedad e inseguridad, culpa y un sinfín de pensamientos negativos (heridas del pasado, críticas a otros y a ti misma).

La medicina tradicional ha recomendado reemplazo hormonal para ayudar a lidiar con estos síntomas. Sin embargo, no en todas puede ser administrado, ya que se relacionan con un potencial incremento del cáncer. Los estudios también revelan que además de una buena nutrición, adecuado descanso, expresión creativa, bajar nuestro ritmo y tomar tiempo para disfrutar lo que sí se puede hacer; el estado mental juega un papel importante en esta transición.

Entender la perspectiva de Dios me tomó tiempo, oración y búsqueda en su Palabra, como dice el Salmo 34:4-7

Busque al Señor, y El me respondió; me libró de todos mis temores. Radiantes están los que a Él acuden, Jamás su rostro se cubre de vergüenza. Este pobre clamó, y el Señor le oyó y lo libró de todas sus angustias. El ángel del Señor acampa en torno a los que le temen, a su lado esta para liberarlos.”

 

Busqué al Señor....me libró de todos mis temores.

Descubrí que la sabiduría de Dios sustituye cualquier pérdida de habilidad física o cambio de apariencia.

 

Proverbios 3:7-8

No seas sabio en tu propia opinión; más bien, teme al SEÑOR y huye del mal. Esto infundirá salud a tu cuerpo y fortalecerá tu ser”

 

Toda mujer pasa por esta transición, el secreto está en cómo lo enfrenta, y descubrí que no estoy sola, el poder de Dios actúa en mí.

 

2 Corintios 10:3-5 Es verdad que aún somos seres humanos, pero no luchamos como los seres humanos. Las armas con las que luchamos no son las de este mundo, sino las poderosas armas de Dios, capaces de destruir fortalezas y de desbaratar argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y de llevar cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.

 

Radiantes están los que a Él acuden......

Ser honesta con los temores y todos o algunos de los síntomas arriba enlistados, no es fácil, queremos ignorarlos como si eso, los hiciera desaparecer. Admitirlos y descansar en Dios es nuestra parte. A medida que pasa el tiempo y vamos creciendo en nuestra relación con Dios, vamos creciendo también en nuestra fuerza de carácter, control de nuestras emociones y madurez para enfrentar los desafíos y para ayudar a nuestras hermanas más jóvenes a enfrentarlos.

Todos estos cambios, aunque llenos de desafíos, también están llenos de oportunidades como dice la promesa:

“Aún en su vejez, darán fruto, siempre estarán vigorosos y lozanos, para proclamar: “El SEÑOR es justo; él es mi Roca, y en él no hay injusticia” (Salmo 92:14-15)

Tomemos la promesa que es tiempo de proclamar el nombre de Dios, para enseñar, ayudar, animar, amar, dar todo tipo de fruto, como dice en la escritura: “aun en la vejez...”

Ahora puedo decir que la pérdida de la juventud no es algo que una hija de Dios debe temer, con ella viene la sabiduría, esa sabiduría que con todo su amor Dios nos deja conocer y le agrada que busquemos.

Dejemos de pensar como el mundo y busquemos pensar más como Cristo.

 

Romanos 12:2

No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.

 

Te invito a reflexionar y agradecer a nuestro Dios la riqueza y la maravilla de esos años fértiles, mientras miramos hacia el futuro con un fresco entusiasmo por la nueva libertad que está por venir y la búsqueda de los sueños que han sido puestos a un lado mientras se cría una familia, o se realizan proyectos de vida laboral.

 

Bendiciones,
Angélica Díaz de García
Región Santa Mónica