Historias de fe | Xóchitl Caña

WhatsApp Image 2020-06-09 at 21.17.48

La insistencia de Dios a través de un niño para dar Salvación a su mamá Xóchitl Caña

Por Estivaly Calva

“Mi esposo ya no es tan agresivo y neurótico como antes. Yo vivía en unión libre y mi pensamiento siempre era: ‘el día que me canse de él lo voy a dejar y me llevo a mis hijos’”, confiesa Xóchitl Caña lo que pensaba cuando no era discípula de Jesús de la Iglesia de Cristo en México, región Ecatepec.

Un día la pareja de Xóchitl estaba de malas y le dio un puñetazo en la espalda a su hijo de siete años. “Yo entré a defenderlo; y me tocó un manotazo casi en mi cara”, recuerda con tristeza.

Ella ya quería irse de su casa; cuando una de sus vecinas la invitó a Alcohólicos Anónimos. Así que fue a este grupo con el papá de sus dos niños. “Cuando convives con una persona alcohólica o neurótica tú te vuelves igual. Te enfermas de eso mismo”, reconoce.

Xóchitl mandaba a sus hijos a clases de regularización. Quería que alguien más le ayudara con las tareas porque ella no tenía paciencia. “Les gritaba y les pegaba mucho. Me desquitaba con ellos”.

Un niño fue instrumento de Salvación para su mamá

Brenda Vallejo, discípula de Jesús, tenía una guardería y por las tardes daba regularización. A Xóchitl le llamó mucho la atención y le sorprendió que esta maestra tuviera amor y paciencia. “Prefería pagarle a alguien para que se quedara con mis hijos a estar yo con ellos”.

El hijo menor de Xóchilt se llama Jesús y le gusta que le digan “Chucho”. Cuando tenía siete años e iba a las clases de regularización, recuerda: “Hablaba mucho con todos y de todo. Le conté a la maestra Brenda que mi papá y mi mamá iban a un grupo de Alcohólicos Anónimos. Entonces, ella me dijo: yo también voy a invitar a tu mamá a las reuniones de mi Iglesia”.

Todos los días Chucho le preguntaba a su maestra: ¿Cuándo va a invitar a mi mamá a su grupo?. La dueña de la escuela y de la guardería tenía dos turnos: mañana y tarde. También se encargaba de recoger y entregar a los niños. Siempre andaba muy atareada con muchas cosas en la cabeza.

“Solamente me acordaba de que tenía que invitar a la mamá de Chucho a una conferencia bíblica cuando él me decía en la clase: ‘No invitó a mi mamá’. Y al otro día me insistía: ‘¿no va a invitar a mi mamá a su grupo?’. Yo le dije: ‘¡Ay! Acuérdame cuando estemos llegando a tu casa’. Prácticamente, Chucho fue el intermediario”, expresa Brenda Vallejo, discípula de Jesús de la Iglesia de Cristo, región Ecatepec.

En marzo del 2011 Xóchitl Caña fue a una conferencia cristiana de mujeres donde se tocó el tema de las máscaras que se pone el ser humano. “Dios habló a mi vida. Me identifiqué con el hecho de que podemos estar sonrientes por fuera y por dentro nos sentimos destrozadas”.

Xóchitl siguió asistiendo a las reuniones de la Iglesia siempre acompañada de sus dos hijos; y comenzó a estudiar la Biblia. “Me di cuenta que estaba viviendo en pecado por seguir en unión libre. Antes de mis estudios bíblicos el papá de mis hijos ya me había pedido que nos casáramos, pero yo no quise. Después yo fui la que le pedí que se casara conmigo y él estuvo de acuerdo”.

Xóchitl Caña se casó el 13 de agosto del 2011; y al día siguiente se bautizó en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Este 2020 cumple nueve años en la fe. Luego, Xóchilt invitó a su vecina Tere Villicaña a estudiar la Biblia y hoy también es discípula de Jesús.

Ese niño insistente ya es nuestro hermano en la fe 

El esposo de Xóchitl aún no se ha bautizado. Cuando ella estaba estudiando la Biblia, él era grosero; pero ahora ha cambiado mucho. Hasta le ayuda en los quehaceres de la casa. “Cuando yo regresaba los domingos de la reunión de la Iglesia, ya veía mi ropa lavada y tendida”, comenta.

Ese niño que a los siete años era muy insistente con su maestra para que invitará a su mamá a la Iglesia, ahora es nuestro hermano en la fe. Se bautizó en abril del 2020 en la región Ecatepec, Estado de México.

“Mi hijo me hizo llorar porque me dijo: ‘Hay hermanas que no tienen tiempo para Dios y tú siempre estás presente. Yo ví tu ejemplo mamá. Por eso, quiero ser un discípulo de Jesús’. Estas palabras me fortalecen. Porque yo suelo deprimirme mucho”.

Jesús “Chucho” Lemus reafirma lo que dice Xóchitl: “Después de 10 años de que se bautizó mi mamá, yo tomé la decisión de bautizarme porque vi un ejemplo en ella. Siempre da su tiempo a Dios y a las hermanas. A mí me da mucha felicidad que mi mamá sea discípula de Jesús y que siga adelante. Yo espero algún día ser el líder de los jóvenes”.

Hay una parte de la Biblia que le gusta mucho a Xóchitl Caña. “Me sedujiste, oh Jehova, y fui seducido”, Jeremías 20:7 Reina Valera 1960. “A veces, nos resistimos a Dios. Sin embargo, Él siempre vence con su amor y paciencia; y nos hace ponernos de rodillas delante de Él”, finaliza nuestra querida hermana en Cristo.